La hechicera y el vampiro - Cuento (Parte 2)
José enrumbo en el bosque en compañía de su mula Lorenza y una linterna. Durante el camino recordaba las palabras de su esposa Martina: "No escuches a las voces que confunden en el bosque, ellas solo te quieren hacer cambiar el camino". Sin embargo, José no las pudo evitar cuando su linterna empezaba a fallar. Esta parpadeaba cada cierto tiempo, y el avanzar se estaba poniendo complicado.
Mientras, José trataba de avanzar la neblina empezaba a descender más y más, y las voces le seguían insistiendo que debía cambiar el camino: "Joseeé por ahí no vayas, ese es el camino a la casa del ogro", "Joseeeeeé ese lado noooo, por ahí vive la bruja de la neblina", "Joseeeeé, Joseeeeeé".... Las voces eran tan fuertes, que él decidió tapar sus oídos para poder avanzar. Hasta que su mula Lorenza empezó atemorizarse y no quiso moverse: "Lorenza vamos, no nos podemos quedar aquí", "Muévete Lorenza, muévete que se nos va hacer tarde y debemos regresar antes que termine el día"...
La mula se quedó completamente paralizada, que de tanto tirarla de la soga José termino cansado. No puedo descansar acá decía él, y por su mente paso la idea de amarrar a Lorenza a un árbol para seguir su camino, pero temía que algo le sucediese.
- "No, Lorenza no puedo dejarte aquí, aunque sea cargado nos vamos, entramos los dos al bosque y saldremos los dos"....
José y su mula luego de varias horas llegaron a la casa de la hechicera:
- "Señora hechicera vengo por el repelente".
La hechicera lo vio de abajo hacía arriba como si José fuera un bicho raro:
- "¿Quién es usted forastero"
- Mi nombre es José, vengo de la aldea vecina. Mis compañeros y amigos campesinos están muy enfermos y la única solución es la pócima que usted prepara. Pero, me comentaron que no tiene la flor que necesita para preparar la poción. Así que debo solicitarle a usted el repelente que me permita salir sano y salvo del castillo del vampiro"
- Mmm... espera la buscare!
La vieja hechicera hurgo entre sus canastos y cajones, repisas y estantes. Pero, no hallaba la botellita con el repelente, hasta que:
- "¡Aquí esta! Pero, ojo solo debes usarlo cuando es necesario, no abuses con la cantidad que puede revertirse el objetivo del contenido. Por cierto, solo tienes hasta las 4 para usarlo, luego de esa hora el poder del repelente no tendrá valor"
José reviso su viejo reloj de bolsillo y se dio cuenta que solo le quedaba una hora y un largo camino para cumplir su misión. Cuando en eso:
- Joseeeeeé ese camino no es el indicado, el castillo del vampiro es por otro lado
- Otra vez, las voces, seguiré mi camino. Vamos Lorenza, falta poco, ya diviso desde aquí el castillo del vampiro...
José y su mula Lorenza se estaban acercando al objetivo, y lo mejor es que habían logrado hacerlo en menos tiempo de lo planificado. Sin embargo, había un inconveniente, el gran portón que daba al ingreso al castillo tenía un candado gigante. Por un lado, era positivo, porque eso significaba que el vampiro no estaba dentro del castillo, ya que gracias a la espesa neblina y al oscuro del clima le permitía salir a dar su paseo del día. Pero, también el portón era el único ingreso para acceder al castillo ¿Cómo José podrá entrar antes de que el vampiro retorne?
- Lorenza, Lorenza ¿Cómo ingresaremos?
La mula observaba triste a su dueño, porque sabía que de un golpe era imposible quebrar el portón. Trato de mirar a su alrededor haber si podía encontrar alguna forma de ayudar a su amo. Mientras eso, el tiempo se iba agotando poco a poco...
- Lorenza solo queda quince minutos, necesitamos abrir ese portón ya!
Ambos observaban en el espeso bosque, lleno de troncos, ramas y varios rastros de hojas secas. Hasta que, José se percato de un objeto brillante entre las hojas. El campesino había hallado el tesoro menos esperado, una enorme llave que encajaba exactamente con el orificio del candado. Era tan pesado el objeto que Lorenza tuvo que ayudar a jalar con una soga para sacarla de entre las hojas. Así que, luego de jalar y jalar, y de lograr sacarlo a la vista, José lo levantó con una fuerza inexplicable y pudo encajar la llave y abrir el portón.
- Al fin!!!!! decía José entre suspiros de esperanza y alegría
Es así como, José y su mula Lorenza pudieron ingresar al viejo y enorme castillo, lleno de cuadros, candelabros con telarañas y uno que otro objeto extraño. Pero, no encontraban la flor que buscaban. José veía que su reloj le acortaba el tiempo de plazo que tenía para salir sano y salvo del castillo. En eso, unos ruidos empezaron a sonar en el ingreso del castillo:
- ¿Quién anda ahí? ¿Quién se ha atrevido a entrar a mi castillo?
José asustado, se puso inmediatamente el collar de ajos que el cura del pueblo le había entregado y con una mano tomo su mula y con la otra el repelente. Ambos caminaron lentamente, evitando que el vampiro pudiera encontrarlos:
- Ustedes que hacen acá!!!! Inmundos seres, qué creen que no me iba dar cuenta de su presencia. Desde las afueras huele su sangre cálida y fresca. Creo que han llegado en el preciso momento de mi cena...
- Señor vampiro, no nos haga nada. Disculpe que haya entrado así, pero la hechicera necesita una de sus flores para preparar la medicina para mis amigos campesinos. Es urgente!!! Déjenos sacar solo una, y de ahí no los molestaremos más!
- jaja la hechicera dice que yo tengo esas flores? Bueno si las tengo, pero no las regalo son muy preciadas para mi y me ayudan a curarme de mis males...
- Por favor, es un caso de vida o muerte. Mis compañeros y sus familias están sufriendo, yo sé que usted debajo de esa capa y aspecto aterrador es bueno, solo que la soledad lo tiene triste y amargado. Le prometo que le llevaré la primera cosecha de mis tomates a usted, me dijeron que ama el jugo de tomate
- Mmm, bueno sí. Es que la sangre ya no me hace bien, mi doctor me dijo que esta afectando a mis reumas y el jugo de tomate tiene algo parecido, así que lo reemplazo. Pero, no sé aun... creo que es muy poco para mi...
- ¿Yo te puedo dar mi cosecha de papas o lo que sea para ayudar a mis vecinos?
- Mmm... Déjame pensarlo. Mmm... creo que ya sé que te voy a pedir!
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