La hechicera y el vampiro - Cuento (Parte 3)





 José temía que el vampiro le pidiese algo imposible de conseguir, y que esto le impidiese ayudar a los campesinos de su aldea.

- A ver campesino por lo visto eres muy amigo de la hechicera, y ella tomo prestado una pieza preciada de mi castillo hace unos años. Si tú consigues devolvérmela, te daré la flor sino no hay trato!

- Pero, el tiempo apremia sr. vampiro, la poca luz que queda esta apunto de apagarse y no habrá forma de que regrese a mi aldea hoy! 

- ¿Y eso a mi que me importa? Tú quieres algo preciado para mi, y yo te he solicitado algo preciado para mi, así que creo que es lo más justo. Además, si te demoras más o menos eso no quiere decir que no te pueda considerar en mi cena. Aunque tu estás muy flaco, tu mula sería perfecta para mi bocadillo nocturno.

- Noo! Con Lorenza no se meta! Esta bien iré donde la hechicera y le traeré lo solicitado, pero en cuanto lo traiga usted me debe dar dos flores. 

- Dos?... jaja que te has creído aldeano?

- Mi vida y la de mis amigos está en juego, eso tiene mucho valor!

- Esta bien, pero (Mirando su viejo reloj de bolsillo) tienes solo media hora para conseguirme ese objeto, y el tiempo está corriendo así que, te sugiero que te apures!

- Esta bien sr. vampiro! En media hora estaré aquí y cerraremos el trato

José montado sobre su mula apresuraron el paso a la casa de la hechicera. Cuando llegaron y José le comento sobre el pedido del vampiro. Ella se sorprendió en un primer momento, pero luego soltó una estruendosa risa...

- jajajajaj que el vampiro pidió que?

- Dice que usted tiene una pieza preciada para él, y si no se lo entrego en veinte minutos no me dará la flor para la pócima. 

- Ay ese cobarde, cuando no!!!! Mira él esta loco si cree que le voy a entregar eso, primero porque es mío y segundo, porque él se lo robo hace miles de años atrás cuando yo me fui de viaje a una convención. No no, que pida otra cosa!

- Pero, señora hechicera si no le doy eso, él no me dará la flor

- Ashhh y yo qué voy a recibir a cambio eh! Encima me van a quitar algo que es mío!

- Ya sé, podría traerle mi primera cosecha de tomates de este mes ¿Qué le parece?

- jajajaja tomates? Sabes, las hechiceras no comemos verduras o a caso no has escuchado de la bruja de Hansel y Gretel, eh!

- Entonces, mi esposa le puede hacer un rico pastel señora hechicera, pero por favor ayúdenos!

- Mmmm... pastel, ñami. Hace siglos no como uno. Mmm... si es de chocolate con muchas chispas de colores te acepto!

- Perfecto, pero primero deme el objeto ese que pidió el vampiro y en cuanto terminemos con todo esto le traeré su pastel de chocolate!

- Esta bien aldeano, solo acepto porque no como chocolate hace siglos. Voy a buscar esa cosa que te pidió el vampiro!

La hechicera volvió a remover entre sus repisas, estantes y canastos. Mientras buscaba el preciado objeto del vampiro, los minutos pasaban y José temía lo peor!

-  Señora hechicera lo encontró?

- Mira aldeano, a mi no me apures eh! Ay creo que lo encontré! 

- ¿El objeto preciado del vampiro es un pito?

- No, es solo un pito, es el pito. Se lo gané en una apuesta, pertenecía a su abuelo y pues, lloró cuando se lo gané. Asumo que por eso te lo pidió, pero bueno como es una buena causa te lo daré para que se lo devuelvas. Pero eso sí, si tu no me traes lo que me prometiste convertiré a todos los campesinos de tu aldea en barras de chocolate y al vampiro también le gusta el chocolate, así que se convertirán en su cena de por vida.

- No sé preocupe, señora hechicera cumpliré mi palabra!

José y la mula enrumbaron nuevamente al castillo del vampiro. La poca luz visible en el bosque le estaba impidiendo avanzar con mayor rapidez...

- Lorenza vamos!!!... Corre mulita, corre!

Ambos divisaron y llegaron donde el vampiro. Y como establecía el trato, el vampiro debía entregar el frasco con las dos flores. Ambos personajes hicieron el intercambio y José volvió raudamente a la casa de la hechicera para que al fin pudiera preparar la pócima para los campesinos del pueblo. 

La hechicera tal como fue su parte del trato, cumplió con lo acordado y el aldeano y su mula se encaminaron al pueblo. Al llegar, distribuyeron las pócimas entre los campesinos enfermos y como arte de magia todos se curaron. Mientras eso, José le pedía a su esposa preparar el pastel que había prometido a la hechicera. 

Martina utilizó los ingredientes ofrecidos por la panadera para preparar el pastel, y en agradecimiento todos los campesinos le obsequiaron un licor exquisito de chocolate para el vampiro y la hechicera, quienes ambos contribuyeron en la cura de los vecinos del pueblo.

José agradecido por la ayuda llevó los obsequios a la hechicera y el vampiro. 

- Gracias aldeano, veo que eres un hombre de palabra. Estamos a mano! le decía la vieja hechicera. 

Ambos estrecharon las manos y se prometieron amistad por la eternidad de sus días. Mientras que, el vampiro al ver el obsequio del aldeano, se sorprendió mucho ya que solo la hechicera sabia de su gusto por el chocolate, esto le hizo muy feliz al vampiro, quien prometió no volver a asustar a ningún vecino de la aldea.Y de esta manera, tanto los más temidos del bosque y los campesinos fueron felices para siempre!

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