Tras el telón - Capítulo 20
- ¿Aló? ¿Larry?... Te llamaba para saber si hay otra forma de comprobar que esa niña es hija de Mariana.
- Lorenzo solo es el ADN, salvo que nos enteremos quien es el padre. Pero, hasta donde supe el tío ya murió hace tiempo.
- ¿Tío?
- Bueno, viejo. Era muy mayor para ella, la señora que trabajaba para él, me contó que Mariana era su asistente personal, creo que fue el primer trabajo que consiguió ella cuando salió del auspicio. Según, la señora esa, Mariana iba todos los días llevándole documentos y haciéndole unos trámites, pero un día ella se fue sin explicación y nunca más volvió. ¡Fue muy extraño!
- Oye, pero la señora esa debe saber más. Dale un dinerito extra para que te vomite todo, tal vez encontremos una información, muy pero muy interesante.
- Ya lo pensé estimado Lorenzo, la señora atraco y mañana la iré a ver ¡Me debes una!
- ¿Cómo que te debo? Con los millones que te pago, ¡Era lo mínimo que podías hacer por mi!
Sin embargo, Lorenzo no contaba con que Clara había escuchado toda la conversación telefónica...
- ¡Eureka! Eso era... Mariana tiene una hija y yo sé quien me puede corroborar esa información. ¡¡¡Ay Marianita tus días están contados!!!
Mientras tanto Mariana estaba más tranquila, ya que el estado de salud de Mimi había mejorado y eso le permitía al menos estar en paz por unos días...
- ¡Ya Mariana deja de dar vueltas y dime quien es Mimi!
- Mónica yo... Mira solo te puedo decir que es una personita que quiero mucho, y tu sabes que yo a los chicos del auspicio los adoro, son mi sentir y por ellos hago muchas cosas. Recuerda que nosotras...
- ¡Si, yo también estuve ahí! Pero, una cosa es encariñarse con todos y otro específicamente con una sola
- Ella me recuerda a mi a su edad ¡Eso es todo! No pienses otra cosa, y lo importante es que está bien y que se va mejorar
- ¿Qué le paso?
- Mimi nació con una cardiopatía, no puede hacer el mismo esfuerzo de otros niños y hace unos días se pusieron a jugar con los niños del auspicio y pues, el exceso de esfuerzo hizo que terminará en el hospital
- ¡Pobre! ¿Y qué ha dicho el doctor?
- Que debemos buscar un donador, que si sigue así, puede empeorar. Pero, por lo pronto ella está luchando para estar bien y esta estabilizada. Así que como sea debo conseguir un donador
- ¡Ay Mariana tu te comprometes con cada cosa! Pero, por otro lado, esos niños solo nos tienen a nosotros para velar por su bienestar ¡Que clase de padre desalmado abandono una niña así!
- Unos padres que se arrepentirán toda su vida de haberlo hecho y que quizás no tengan la cara ni el derecho de llamarse sus padres
- ¡Deberían meterlos a la cárcel a esa clase de sujetos! ¡Que inhumanos son! Si hubiera la orca o la guillotina ellos deberían ser los primeros en pasar por ahí... ¿Y esa cara? Parece que tú fueras la que iría a la orca, jajaja ¡Estas pálida Mariana!
- ¡Hablas tonterías!
Al parecer las palabras de Mónica habían calado en el corazón de Mariana, y si su mejor amiga se enterará de la verdad. Ella no se lo perdonaría como todas las personas que ven en Mariana a una mujer que a luchado contra la adversidad para lograr sus objetivos. Ese temor le estrujaba el alma y el espíritu. Siempre luchaba contra el y el arrepentimiento la consumía, pero en el fondo sentía que era lo mejor que había hecho para proteger a su hija de su desalmado padre...
Continuará...
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