Tras el telón - Capítulo 23






- Sor Angela ¿Qué voy hacer?

- Nada hijita. Solo queda esperar para que se calmen las aguas...

- Pero, sor Angela no me siento en paz. Yo sé que cometí errores y cuando tuve a Milagros, lo único que pensé es en su bienestar, para ese entonces desconocía lo de su mal. Y yo hice todo eso, porque la amaba y solo quería que este segura. Pero con todo esto, temo que la familia de su padre se haya enterado y me la quieran quitar...

- Mariana, Dios sabe porque hiciste las cosas. Como te lo dije en ese tiempo, todas las acciones que hacemos son un riesgo que tomamos y estás, a la larga tienen consecuencias y esto, es lo que ha sucedido ahora. Pero, calma todo mejorará. Recemos por la recuperación de Mimi, muy pronto conseguiremos donador y estarás más tranquila. Pero, eso sí debes decirle la verdad.

-  Pero sor Angela es un riesgo. Usted sabe que cualquier impresión fuerte o esfuerzo la puede alterar.

- Claro, pero yo sé que encontrarás las palabras que ayudarán a que se pueda enterar de esto sin alterarla. Recuerda que, ella es una niña muy buena y sabia, yo sé que te va entender muy bien. Por cierto ¿Hablaste con Mónica? No quiero que ustedes dos estén disgustadas, y menos distanciadas, ya que son como hermanas.

- No he hablado con ella aun. La he buscado en su casa y es como si la tierra se la hubiera tragado o como si el destino no quisiese que nos reconciliemos. Espero que pronto, Dios me de la oportunidad de poder contarle la verdad...

- Y parece que ya te escucho...

- ¡Hola sor Angela!... ¿Mariana podemos hablar?

- ¡Claro, que sí!

- Bueno chicas, las dejo. Ustedes dos tienen mucho que arreglar y contarse.

Al parecer el hablar con Eduardo, había sido un excelente camino para reconstruir la amistad de Mónica y Mariana. Una amistad que había estado llena de pruebas y de un cariño de hermanas que muchas ansiaban tener. 

Mónica al enterarse de la versión de Mariana, vio que ella había estado equivocada en algunas cosas, que por la ira del momento la había llevado a alejarse de Mariana. Entendió que si ella no había hablado sobre el tema antes, era por proteger a su hija de la infamia de un hombre que era capaz de tener todo lo que deseaba a cualquier precio. Esto conmovió e hizo comprender a Mónica muchas cosas que ella como muchos otros que rodeaban a Mariana desconocían y que esta era la oportunidad, para apoyarla más que juzgarla.

Por otro lado, Eduardo tuvo un acercamiento con Clara para corroborar si Lorenzo tenía que ver con el chantaje. Sin embargo, ella no quiso decir nada, ya que veía que sus esfuerzos de alejarlo de Mariana había sido en vano, más bien, los habían unido más que nunca. Sin embargo, tenía un az bajo la manga, que la iba ser ganar definitivamente la atención de Eduardo, pero que la iba alejar totalmente de la persona que podría ser una aliada para ella. 

- Señora Iris ¿Usted y yo tenemos que hablar?

- ¡Clara que milagro tu visita! pasa... Dime que deseas conversar conmigo, que yo sepa no somos amigas y pues, mi hijo...

- Exactamente de eso, de su hijo. Verá, yo sé que su hijo y yo seriamos una excelente pareja y a usted le conviene

- ¿A mi? Pero, si mi hijo no te quiere, él está enamorado de... 

- Siisi, de Marianita. ¡Lo sé! pero considero que un empujoncito ayudaría a que yo y su hijo Eduardo seamos algo más...

- ¿Empujón?

- Claro, mire yo sé un secretito suyo que si se enterará su hijito no le convendría a usted. ¡Así que o me apoya o ya sabe lo que puede pasar!

- ¡Clara no pensaba que fueras así!

- Por conseguir lo que quiero, puedo llegar a ser así y más. ¡Así que esta en usted cambiar eso...! Tiene dos días para darme su respuesta o sino ya sabe... ¡Hasta luego señora Iris! ¡Qué tenga un hermoso día!

Continuará...

 

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